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Juanma Romero: “La conciencia sobre transformación digital es sólo de boquilla”

La transformación digital es un reto para todo tipo de empresas. Más, si cabe, para las pequeñas corporaciones y autónomos,

Juanma Romero

La transformación digital es un reto para todo tipo de empresas. Más, si cabe, para las pequeñas corporaciones y autónomos, que cuentan con menos recursos para dar un paso que aumentaría exponencialmente su competitividad. ¿Cómo hacerlo? ¿Realmente hay conciencia de la importancia de la digitalización?

Analizamos estas cuestiones con Juanma Romero, Director del programa ‘Emprende’ en TVE. Su trabajo le ha posicionado como uno de los máximos expertos en lo que a transformación digital se refiere. Además, es candidato a la presidencia de RTVE, y su propuesta de gestión contiene interesantes argumentos para una “necesaria” transformación digital de la corporación pública.

Pregunta: Todo el mundo parece concienciado de la importancia de transformarse digitalmente. ¿Por qué no se da el paso en las pequeñas y medianas empresas? ¿Qué barreras encuentran?

Todo el mundo está concienciado de la necesidad de hacer la transformación digital en las empresas, pero solo de boquilla.

La triste y cruda realidad es que no somos capaces de intuir el futuro que se avecina, que será totalmente diferente al presente. Muchos empresarios tienen miedo al cambio y otros no le dan importancia a eso de la transformación digital, “que no es tan urgente”.

Las pymes no dan el paso por una cuestión de cultura empresarial, sus directivos, que generalmente son los dueños, tienen una edad avanzada que supera los sesenta años, no tienen conocimientos digitales y ven cualquier cambio con mucho temor.

Esperarán a que llegue la generación del relevo, que todavía tardará algunos años, y entonces será tarde. Porque quien no se adapte, desaparecerá.

¿Cómo de preparado está el empleado medio para asumir cambios?

El empleado tradicional no está preparado para los cambios, algunos no serán capaces de cambiar y adaptarse nunca y otros lo lograrán con esfuerzo y preparación. En este momento es la empresa la que tiene que facilitar al empleado la transición hacia lo digital. Para lograrlo será necesario que la propia empresa se implique en ello.

Hay que formarles de nuevo, que adquieran las habilidades que reclama el mercado. Ahora ya no se valora tanto un título universitario o un máster como el conocimiento técnico aplicable en diferentes situaciones.

La responsabilidad de lograr incorporarles a la nueva realidad es de la empresa, pero también del trabajador. Por mucho que la empresa quiera formarnos y ayudarnos a dar el paso, si no estamos dispuestos, no será posible.

¿Cree que ciertos perfiles o edades están menos predispuestos al cambio? ¿Cómo se puede luchar contra esta barrera?

Los empleados de más edad están menos predispuestos. Muchos piensan que les queda poco para la jubilación y que no merece la pena el esfuerzo. Además, les da miedo ese cambio tan grande porque consideran que no están preparados para esos cambios.

El empleado joven lo tiene muy fácil porque ha crecido con el mundo digital y sabe adaptarse a lo que va llegando. Se trata de profesionales con grandes conocimientos técnicos, que también dominan las denominadas habilidades blandas (soft skills).

Esto no significa que los empleados de mayor edad sean incapaces de adaptarse y sean prescindibles. Es un error, porque aunque su dominio de la tecnología no sea el idóneo, su conocimiento de la vida sí lo es. La experiencia es un grado, siempre lo ha sido y siempre lo será.

¿Hay ayudas suficientes en España para que se incentive la transformación digital en pymes y comercios?

En España las ayudas son insuficientes, no en cuanto a dinero, que no existen, y quizá tampoco debieran existir, pero sí en cuanto a la concienciación por parte de los diferentes gobiernos, tanto el nacional como los regionales, provinciales y locales.

Si no concienciamos a los directivos de nuestras pymes, estos no afrontarán la transición digital. En el caso de las grandes empresas es muy diferente, porque ya llevan años haciendo esa transición obligados por sus consejos de administración y los informes periódicos que ellas mismas elaboran sobre sus respectivos sectores.

En este segundo caso la competencia es mucho más feroz que en las pymes, y hace tiempo que vieron las orejas al lobo y se pusieron las pilas.

Dentro del concepto global de “Transformación Digital”, ¿qué acciones concretas considera que son las más rentables y productivas?

Creo que lo principal es la captación de talento que sea capaz de adatarse a los diferentes cambios que se van produciendo en el sector de que se trate.

También es esencial contar con la tecnología adecuada que nos permita mejorar nuestros procesos de producción y generar más ingresos. Pero que quede muy claro que la transformación digital no es, ni mucho menos, llenar la empresa de tecnología y ordenadores. La transformación digital consiste en utilizar la tecnología que tenemos para mejorar nuestros resultados o adquirir tecnología nueva si fuese necesario, pero solo en caso de necesitad.

Debe quedar claro que la innovación no tiene por qué venir marcada por más tecnología, sino por más talento humano. El talento es lo que diferencia a una organización de otra.

¿Tiene España un buen nivel en transformación digital con respecto a otros países? ¿O queda demasiado por hacer?

Desafortunadamente España tiene un mal nivel de transformación digital con respecto a los países de nuestro entorno, según podemos comprobar cada día en la calle.

Los negocios no se transforman y están a la espera de ver qué pasa. Me gustaría saber cómo se van a transformar, por ejemplo, los kioscos de prensa o los estancos. Da la impresión de que tienen la batalla perdida, pero si la pierden será por culpa de ese sector, por no haberse enfrentado correctamente a la nueva situación y por esperar a ver qué pasa.

No prestamos la atención adecuada al futuro y estamos solo pendientes del día a día. Solucionamos los problemas cuando surgen, pero no los prevemos.

No nos armamos digitalmente y eso se nota, y sobre todo se notará en la cuenta de resultados de las empresas. Nos preocupamos de lo urgente, que es el día a día, y nos olvidamos de lo importante, que es el futuro.