Portada > AUTÓNOMOS > La tecnoadicción y el tecnoestrés del falso autónomo

La tecnoadicción y el tecnoestrés del falso autónomo

El nulo derecho a la desconexión de estos profesionales les lleva a terminar incluso con cuadros de ansiedad o depresión debido a la carga de trabajo.

repartidores

El avance del mundo digital y la inmersión online de las empresas también ha propiciado el incremento de los falsos autónomos. Compañías que gestionan sus recursos desde aplicaciones o software. Lo que hace que los trabajadores estén obligados a permanecer constantemente conectados al trabajo. Así lo analiza Eduard Salvador, en la revista UGT en Catalunya, basándose en los datos del informe “El trabajo en la economía colaborativa y la prevención de riesgos laborales” realizado por la propia organización sindical.

El problema es mucho más profundo de lo que parece, ya que muchos de estos falsos autónomos acaban con problemas de tecnoadicción y tecnoestrés al querer cumplir todos los objetivos. En consecuencia, no dejan espacio para el ocio y el descanso. También algunos acaban sufriendo trastornos de ansiedad o depresión, por esta dependencia.

El día a día en estas plataformas

Pero esa conexión veinticuatro horas y los trastornos derivados de ella vienen por la precaria situación que crean las empresas, siempre según el informe. Estos falsos autónomos se ven obligados a realizar una serie de microtareas que les llegan, generalmente, a través de una app y por orden de un algoritmo que ejerce de empresario y es quien organiza y adjudica los cometidos.

Esto hace que quieran hacer el mayor número de tareas posibles, para estar por encima de sus “compañeros”, y conseguir subir en dicho algoritmo. Al final lo que hacen para conseguirlo es completar jornadas laborales mucho más extensas de las habituales en otros trabajadores y por una cantidad de dinero inferior. Un claro ejemplo de ello son empresas de reparto con sus conocidos “bikers” o “glovers”.

El informe concluye que esto es precarizar el trabajo

Esta precarización del trabajo viene también apoyada por el uso que estas empresas hacen de las redes y las aplicaciones de móvil también con sus clientes. En ellas cada consumidor puede valorar el trabajo realizado por el falso autónomo para que la empresa tenga conocimiento de ello. Esto es otro de los factores que genera estrés, ya que de ellas también depende la asignación de tareas y, en caso de ser malas, puede acarrear incluso el despido.

Además, muchas de ellas publican estas evaluaciones en la red, por lo que el trabajador queda expuesto no sólo para el público, sino también para otras empresas que pudieran contar con sus servicios en el futuro.