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El autónomo podrá desgravar en el IRPF reformas en su casa, si trabaja en ella

Un análisis de la norma permite que el autónomo que declare parte de la vivienda como lugar de trabajo pueda desgravarse en el IRPF, no sólo una reforma, si no también otros tipos de gasto.

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Desde la llegada del teletrabajo y otros modelos de negocio, son muchos los autónomos que se inclinan por trabajar en su lugar de residencia. En esos casos, ¿una reforma del hogar es deducible como gasto en el IRPF?

La Dirección General de Tributos ha tratado de aclarar esta cuestión, a raíz del planteamiento de una afectada. En concreto, el caso analizado trata de una profesional que tiene declarado el 50% de su vivienda como lugar en el que ejerce su actividad.

Según la aclaración que realizan desde esta entidad, la clave está en determinar si la casa sería o no un elemento afecto a la actividad económica. Podríamos partir de una respuesta positiva, pues la norma asegura que debe ser un inmueble en el que se desarrolle la actividad (la casa cumpliría el requisito) y que sea destinado a los servicios económicos del personal relacionado con la actividad en cuestión.  También entraría dentro de una tercera definición: cualquier elemento patrimonial necesario para que la actividad funcione.

En principio, atendiendo a cualquiera de esos tres planteamientos, el inmueble podría considerarse afecto. Pero, existe una norma transversal que acaba, aparentemente, con todos los anteriores: la necesidad de exclusividad. La norma dice que no se podrá considerar afecto a la actividad si se comparte el uso personal con el laboral.

Separar el uso profesional del laboral

Con esos mensajes contradictorios, ¿es o no es posible desgravar en el IRPF este gasto? La clave, según marca la directiva de la mencionada Dirección, será si el autónomo separa el espacio de trabajo del resto de espacios de la vivienda. De este modo, sí podrá deducir los gastos que esta le ocasione para su actividad. Con el requisito añadido de ser el titular de la vivienda y que esta no figure en la contabilidad o registros oficiales de la actividad.

Una vez hecha esta separación, el profesional autónomo ya podría deducir el gasto de la reforma, aunque sólo en la parte proporcional al espacio de trabajo. Y, muy importante, sólo se entenderán afectas las partes susceptibles de un aprovechamiento por separado e independiente de la zona no laboral.

Con esta condición de proporcionalidad, no sólo podrá deducir una reforma, sino también gastos como amortizaciones (sin incluir el valor del suelo), el IBI, la comunidad de propietarios, la tasa de basuras, el seguro de responsabilidad civil de la vivienda, etc.

Según concluye la aclaración, las reformas que el trabajador realice (partiendo de la premisa, dado que nada se dice en su escrito, de que las mismas no tienen la condición de mejora), podrán ser deducciones a tener en cuenta para el IRPF. Siempre, insistiendo en el requisito de proporcionalidad a la zona afectada en exclusiva para la actividad.