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La tecnoatrofia de la pyme española

Mientras que las multinacionales apuestan el 10% de sus inversiones totales en Inteligencia Artificial y Big Data, en la pyme española la cifra apenas alcanza el 2%.

Tecnoatrofia pymes

La pequeña y mediana empresa española tiene aún mucho que mejorar en cuanto a la implantación de las nuevas tecnologías y digitalización que se está llevando a cabo en todo el mundo. Tal y como recoge el informe ‘La tecnoatrofia en la pyme, cómo afrontar su transformación digital’, elaborado por Laneurona.com, sus principales problemas son: la falta de adaptación tecnológica para la gestión de su información, la desconfianza en modelos de transformación y la falta de inversión y, por último, la escasa implantación en la gestión del talento así como la falta de formación digital.

Respecto al primer punto, según el barómetro ‘Retos estratégicos y operativos de la industria del ERP’ de la propia web de La Neurona, casi la mitad de las pymes (49,1%) tienen instalado uno de esos sistemas. De ellas, casi tres cuartas partes llevan más de 5 años sin actualizarlo, por lo que se habrá quedado obsoleto en muchas de sus funciones. Además de esto, modelo de nube (Cloud) tampoco está muy extendido. De las pymes con sistemas ERP sólo un cuarto del total recogiendo y protegiendo la información en este tipo de sistema.

La poca visión de la mayoría de empresas en la materia les impide sacar provecho de este tipo de sistemas que, incluso a nivel legal, son beneficiosos. Sin ir más lejos el sistema Cloud permite un mejor y mayor cumplimiento de la Ley de Protección de datos. Lo mismo ocurre con los sistemas de gestión de cartera de clientes, que sólo utilizan un 57% de las pymes.

Muy relacionado con este aspecto se encuentra el segundo punto a mejorar: la desconfianza en los modelos de transformación así como la falta de inversión que se precisa para la actualización al nuevo universo digital y de las tecnologías.

La inclusión sistemas de Big data o Fintech podría ayudar a las empresas a obtener unos resultados más eficientes y de forma más rápida, sino que eso se trasladaría a la economía de la pyme, incrementándose y, a la larga, suponiendo menos gasto. Las inversiones resultarían por tanto muy positivas, aunque suponga hacer un desembolso al inicio.

De acuerdo a esto, según La Neurona, el 44% de estas empresas no tienen una única fuente para la gestión de datos e incluso un 37% de los responsables financieros no ven ventajas en los sistemas de optimización financiera. Además, España sólo alcanza el 2% en la inversión de las empresas en su I+D con la Inteligencia Artificial o el Big Data, mientras que las mutlinacionales alcanzan ya el 10% de sus inversiones totales.

La escasa apuesta por el talento y la formación digital son la estocada final a la tecnoatrofia de la pyme española. Las pymes no invierten en formar y actualizar los conocimientos de sus trabajadores y eso supone que no se avance hacia un aprovechamiento de las nuevas tecnologías. Con sólo el 5% (o menos) del presupuesto de un departamento de recursos humanos destinado a tal fin es imposible un buen avance, y así lo hacen el 40,5% de las pymes.

Desde La Neurona tienen claro cuáles son los pasos a seguir por estas pymes para apostar de verdad por el fin de la tecnoatrofia. Por ello proponen cuatro líneas de actuación que estas empresas deberían llevar a cabo.

En primer lugar, y partiendo desde la base, creen que se deberían adecuar los planes formativos de los estudiantes a las necesidades reales de las empresas. De este modo, si los estudiantes salen preparados en los tipos de sistemas ERC, CRM u otros que sean útiles y ventajosos para ellas, se podrá comenzar a atajar el problema.

Las propias pymes también tendrán que trabajar en ello a través de planes de carrera y actividades formativas para sus empleados pero, además, las organizaciones tendrán que establecer planes de identificación de habilidades digitales. Será el único modo de retener, mejorar o descubrir, según el caso, el talento digital.

El sistema de inversión también tendrá que mejorarse. Para ello sería necesario que desde la propia Administración e Instituciones Públicas fomentasen a la llegada de capital impulsando planes de financiación para las pymes en las áreas de Big Data, Inteligencia Artificial y otros sistemas novedosos que les ayuden a terminar con la tecnoatrofia.

Por último, las Instituciones Públicas (como las Agencias de empleo o las de Gestión de fondos) y las empresas, a través de las asociaciones empresariales, también tendrán que iniciar una relación y comunicación para conocer las necesidades. De esta forma se podrían cubrir mejor y de forma más rápida los puestos que necesiten amplias habilidades digitales.