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¿Cómo pueden frenar la ciberdelinuencia autónomos y pymes?

Será necesario realizar una inversión económica, tanto para la aplicación de sistemas como para la propia formación de empleados.

Con la llegada de la digitalización a muchas empresas y autónomos ha llegado también la ciberdelincuencia. Este delito, que es ya el primer delito del mundo, puede provocar pérdidas a los profesionales y sus negocios. Por ello, resulta fundamental, como señalan desde ATA, poner todas las barreras posibles a la hora de evitar estos ataques.

Hay que invertir en la formación de los empleados

Uno de los pilares fundamentales será la inversión, tanto de software como de hardware. Todo sistema o programa debe estar adaptado al tipo de negocio y su tamaño. Los expertos recomiendan utilizar sistemas escalables, que permitan su modificación y adaptación en caso de que el negocio vaya creciendo.

También habrá que mantener actualizados todos los sistemas y programas en los que se invierta. Este compromiso debe adquirirse desde el momento en el que se opta por implementar este tipo de sistemas. En caso contrario, los ciberdelincuentes podrán continuar actuando en cualquier momento, ya que ellos también actualizan sus formas de ataque.

Esta actualización también debe darse en los propios empleados. En muchas ocasiones puede ser un trabajador el que, por desconocimiento, favorezca estos ataques. Invertir en formación para ellos y en actualizar sus conocimientos también será muy importante.

No se deben repetir las mismas contraseñas en diferentes sitios

Relacionada con esta formación de los trabajadores se encuentra la siguiente clave: controlar y vigilar el correo electrónico. A través de él pueden entrar los conocidos como ataques ‘pishing’. Suelen tratar de suplantar la identidad de alguna empresa conocida o banco. Fijarse en bien en el nombre, la imagen, el dominio web o los errores ortográficos permitirá evitar la descarga de archivos adjuntos o pulsar algún enlace.

Por último, aunque resulta una de las claves fundamentales, están las contraseñas. Estas deben actualizarse de forma periódica y elegir opciones seguras. Deben combinar, dentro de lo posible, letras (tanto mayúsculas como minúsculas), signos y números. En ellas se debe evitar incluir información personal o de la empresa, además de no utilizar la misma para varios sitios.